domingo, 28 de enero de 2007

Mis Apuntes Personales sobre el Frío

Mis Apuntes Personales sobre el Frío

Una vez, cuando era más chica (de edad, porque de estatura, sigo igual de chica, de eso nada que hacer) alguien me preguntó que si prefería morir quemada o morir congelada, a lo q me tardé poco para responder que: “¡¡Congelada, obviamente!!”. Recuerdo que respondí eso porque en ese momento los periódicos y los noticieros de T.V. estaban impregnados con la noticia de Walt Disney; esa que decía que habían congelado a Walt Disney para que en unos años, cuando se encontrara la forma de curar su cáncer lo descongelaran y viviera de nuevo. Ésta, en otrora noticia real, hoy es reconocida como “urban legend”. Mmm ahora que lo recuerdo, me pregunto… ¿Será que es leyenda urbana o nos hacen creer que es leyenda urbana para que no nos preocupemos por averiguar eso, y algún día lo descongelen?, o, ¿Será que ya lo descongelaron y no nos han dicho? Mmmm… y, ¿Cuál seria el resultado de eso?, ¿Viviría de nuevo sólo para morir por efectos secundarios del proceso “cryogenic”?, o ¿Viviría por unos buenos años más, en cantidad, mas no en calidad, porque todos sus amigos y familiares habrían muerto y el mundo es tan diferente al mundo en el que vivía?, o ¿Viviría simplemente feliz?

Bueno, en todo caso, el Sr. Disney, me ilusionó alguna vez con la idea de que sería mejor morir congelada que quemada, pero bien, volvamos a mi tema, el frío me resultaba mucho menos “mortal” y doloroso que el calor humeante e infernal (bueno, ahora que lo pienso, hasta de pronto mi idea guarde relación con la descripción mítica y religiosa del infierno).

El asunto es que ahora que, por primera vez, me veo enfrentada a temperaturas de -3 para abajo he descubierto que no estoy tan lejos de mi idea de que el frío tiene más pros que el calor.

Y esto es por razones como que, por ejemplo, todo se preserva: las flores, la comida, hasta las telas de los vestidos; no hay “bichos”, o sea, no hay moscas, mosquitos, chinches y demás insectos que nos hacen la vida “de cuadritos” en el trópico, zona donde está ubicada mi ciudad natal, mi queridísima Barranquilla; la gente no suda, por lo tanto, no hay malos olores, ni de sudor ni de “falta de desodorante más fuerte o potente”; puedes hacer ejercicio a la hora que sea porque igual la temperatura no te afectará así hagas 100 abdominales más; el cabello se ve más brillante, sano y fácil de manejar que nunca; el maquillaje se conserva y no estás pensando en que “Ayyyy, ojalá que haya aire acondicionado en tal parte porque sino, me asoooo!!!” Jajajaja!!

Pero a ver… el frío tiene sus contra, por ejemplo este fin de semana definitivamente no quiero ni salir a la esquina de mi casa, sólo con medio abrir la ventana me estoy congelando…; es aburridor, definitivamente, lo es, el estar quite y póngase “capas” de ropa, abrigos, chaquetas y sweaters, gorros y guantes para aguantar el frío de la calle que, al entrar, con la calefacción, desaparece, con lo cual deben desaparecer de nuevo las “capas” que te pusiste… es aburridor tener que “bañarse” en aceite Johnson’s para que la piel no te quede como la de la “carterita de piel de lagarto” de mi mamá, y es aburridor también, tener que andar untándote cada 30 minutos el “chapstick” para que puedas comer carne asada sin que te ardan los labios…

Y aunque, el frío a los 15 a 20C es lo ideal para mí, he llegado a considerar que prefiero el 0 a -3C que los 38 a 40C que se pueden llegar a sentir en mi tierra, pues, como decían en mi colegio, algunos amigos cuando se “tiraban” el examen, “Miss, no es que no entandamos, es que, ¡Este H&/%$·%P calor ni siquiera nos deja pensar bien para sacar 60/100 en tu examen de Matemáticas!”

J.A.H

viernes, 26 de enero de 2007

A ver señoritas con curvas...denle una leída a este artículo


Mujeres: a los hombres no les importa ni la celulitis, ni la barriga - Mujer - MSN Latino




Que cada una de nosotras mida lo que tenga que medir. Punto.

jueves, 25 de enero de 2007

YO SI PUDE Y TU NO



HOLA MI QUERIDA JASSEL SIS, PUDE ESCRIBIR EN EL BLOG DE MENCHI JAJAJA COMO TE QUEDO EL OJO


miércoles, 24 de enero de 2007

¿Por qué para los hombres las mujeres son brujas?




- Porque llegan a fin de mes haciendo magia con el dinero...
- Porque pueden hacer varias cosas al mismo tiempo: cocinar, hablar por teléfono, atender a los niños, etc...
- Porque pueden preparar toda clase de pociones mágicas para curar cualquier herida del cuerpo o del alma...
- Porque pueden volar a cualquier lugar donde las necesiten.
- Porque pueden sobrevivir a pesar de las hogueras que la vida les presenta a diario.
- Porque hablan con las plantas para hacerlas crecer en un cálido ambiente de cariño.
- Porque presienten cuando una amiga necesita de su presencia o de su consuelo.
- Porque son varias personas en un solo cuerpo: hija, hermana, esposa, madre, amante, amiga, psicóloga, doctora, chofer, maestra, costureras, contadoras, etc....Porque mágicamente son ambiguas a la vista; suaves como la seda, pero con el interior de diamante....

Algunas reflexiones


Ama hoy y no permitas que tu pasado sea tu presente, ni que tu futuro te robe la calma que hoy disfrutas.

Vive el ahora, perdónate, perdona, y no contamines tu alma con el odio y la culpa.

Tampoco te dejes acorralar por los temores y piensa en el mañana con fe y esperanza.

Confía en ti. Siente a Dios. Ámalo y no tengas más limitaciones que las que realmente existen.

Más aun, recuerda que tu vida depende de tus creencias y de tus decisiones.

domingo, 21 de enero de 2007

Elogio de la mujer brava


Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas.

Por: Héctor Abad

A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viragos, marimachos. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.

La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran "no más usted me avisa y yo le abro las piernas", siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo, y se quedan a medias).

A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan, y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan, y sólo se desnudan si les da la gana.

Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio, y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa, y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.

Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran jartas por la noche, y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.

Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros, y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar, y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.

Somos animalitos todavía, los varones machistas, y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes, y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza: nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.

Robert Frost: The Road Not Taken (1915)


Two roads diverged in a yellow wood,
And sorry I could not travel both
And be one traveler, long I stood
And looked down one as far as I could
To where it bent in the undergrowth.

Then took the other, as just as fair,
And having perhaps the better claim,
Because it was grassy and wanted wear;
Though as for that the passing there
Had worn them really about the same.

And both that morning equally lay
In leaves no step had trodden black.
Oh, I kept the first for another day!
Yet knowing how way leads on to way
,I doubted if I should ever come back.

I shall be telling this with a sigh
Somewhere ages and ages hence:
Two roads diverged in a wood, and I-
-I took the one less traveled by,
And that has made all the difference.